Nuevos juguetes

Foto por woodleywonderworks

Aplicaciones móviles de la DGT y Trafikoa ¿realmente era necesario?

La Dirección General de Tráfico lo hizo en el número de marzo de la revista Tráfico y Seguridad Vial en el reportaje “Las aplicaciones llegan a tráfico” y el Gobierno Vasco lo acaba de hacer en la reunión anual de la Comisión de Seguridad Vial del País Vasco, según leemos en esta noticia: ambas administraciones pretenden sacar próximamente sendas aplicaciones de información del tráfico para smartphones. Como infomediarios y reutilizadores de este tipo de información pública, no podemos tener más curiosidad por ver los resultados.

Porqué no es tan buena idea

A pesar de ello, no vemos tan clara la necesidad de que la administración tenga que hacer frente al coste de desarrollar este tipo de aplicaciones, más aún cuando ya existen muchas otras opciones disponibles en el mercado, la mayoría gratuitas como en el caso de Tuitrafico, RACE, RACC, etc. y que desempeñan la misma función que pretenden dar a las propias.

Además, al estar separadas las competencias de tráfico, una persona desplazándose entre el resto de España y el País Vasco, ¿necesitará tener instaladas ambas aplicaciones para tener una visión completa de la situación de las carreteras en sus desplazamientos? ¿Cuánto tardará la Generalitat en anunciar también la suya? ¿Es esto razonable? ¿Es que no hablan entre ellos?

Esta segmentación y separación de los datos y la duplicidad que supone en los costes de desarrollo, no tiene ningún sentido. En cualquier caso, y si las distintas administraciones quieren tener su aplicación propia, lo lógico sería que unieran esfuerzos y lo hicieran de forma conjunta, que no está el patio para gastar el doble (en el mejor de los casos) en un mismo proyecto. En una empresa privada, esto sería inconcebible. Pero esto es España… y hablamos de la administración pública.

También notamos que las administraciones están experimentando cierta obsesión con lanzar aplicaciones nativas, limitando el acceso a ciertos dispositivos y despreocupándose de mantener al día sus webs (solo hay que echar un vistazo al número de enlaces rotos o inexistentes en la web de la Dirección General de Tráfico)

Lo que sí sería buena idea

Por otra parte, y esto no es algo nuestro, si no palabras del señor Tim O’Reilly que ya hemos comentado en alguna ocasión, tenemos que empezar a dejar de pensar en la administración como un mero proveedor de servicios, cuando lo realmente interesante es que esta se convierta en un proveedor de datos, y cuantos más mejor, conformando así una plataforma que permita a los ciudadanos acceder a la información de manera libre y creativa.

Nuestra opinión al respecto es que mejor harían optimizando la forma y la calidad en la que actualmente se liberan estos datos: a día de hoy, poco o nada tiene que ver lo que publica cada Dirección de tráfico, su frecuencia y la forma en la que lo hace. Como consecuencia, y este es sólo uno de los problemas que nos hemos encontrado al integrar la información de DGT y Trafikoa, no son comparables los datos de Euskadi con los del resto de España, por lo que cualquier dato agregado que mostremos, estará “contaminado” por las diferencias en la naturaleza de los mismos. En definitiva, no podemos contar con unas estadísticas globales del conjunto de España: en determinados días, Trafikoa publica más incidencias en el País Vasco de las que se publican en el conjunto de España por parte de la DGT.

Por no hablar de lo que queda por mejorar en la forma de liberar los datos y ponerlos a disposición pública de forma que sean fácilmente reutilizables. A todos se les llena la boca hablando de open data, pero si esto lo hicieran bien, serían los propios ciudadanos (y también las empresas como es nuestro caso), los que asumiríamos los costes del desarrollo de estas nuevas aplicaciones. Y el conjunto de aplicaciones que se podría desarrollar, sería infinitamente mayor y más variado si contáramos con más y mejores datos correctamente liberados. Esto sólo podría redundar en una mejora en la innovación, el tejido productivo y también en la generación de riqueza de este bendito país. Algo que, como todos sabemos, casi no hace falta por aquí…

No se trata de gastar menos, si no de gastar mejor.